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lunes, agosto 27, 2007

EL OTRO PERIODISMO




Tan cerca de Querétaro, tan lejos del periodismo






Libertad en Palabra No. 43
Ponencia de Ramón Martínez de Velasco, Colaborador de Libertad en Palabra.
Agradezco a mi otrora vecino de páginas, Julio Figueroa, su invitación a este Foro, que me da oportunidad de compartir, nuevamente, un espacio con Jaime Septién y con José Luis Alvarez Hidalgo, quienes ayer me soportaron en El Observador y en Tribuna , la que edita la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ.
Con ellos y con otros participantes en este “Diálogo queretano” (Germán Espino, Raúl Iglesias, Agustín Escobar Ledesma, Joaquín Córdova Rivas, Malena Hernández y Efraín Mendoza Zaragoza) repasé el “abc” del periodismo: poseer cultura, ser profesional y tener humildad.
Un “abc” que hoy es casi imposible hallar en los medios electrónicos y entintados queretanos, en donde más bien se degrada y prostituye, a diario, a nuestra profesión, a la que los oportunistas llaman “oficio”.
Un ausente es Víctor Sánchez Bandala (con quien, hoy, vuelvo a coincidir en el tabloide quincenal Libertad en Palabra , un medio escrito que, en más de una ocasión, le ha puesto el cascabel al gato).
Hay otros representantes de la “vieja guardia” del periodismo en Querétaro, algunos de los cuales, lamentablemente, hoy están en segundo plano, aunque bien pudiera ser que, inteligentemente, esperan tras bambalinas, como aquel personaje que describió el bajacaliforniano Antonio Di-Bella, en pocas líneas:
Le dan la comida en la boca y por sus labios escurre. Cuando llegó decía ser el elegido, pero desde hace años no dice palabra alguna y sólo la tapia observa fijamente. Hay quien dice que espera una señal para manifestar su grandeza y poderío.
Pudiera ser que alguna señal han vislumbrado ya, y por lo mismo aquí están. Y ese es el primer tino de este Foro: no caer en la tentación de invitar a algún comunicador “estrella” de la ciudad de México, para convertir al acto en un encuentro “taquillero”.
Y pudiera ser que están aquí porque ya cayeron en la cuenta de que algo está podrido en Querétaro, y sienten que llegó el momento de “manifestar su grandeza y poderío”.
A esta “vieja guardia” de contadores de historias, ya lo sabemos, la ha reemplazado la “nueva guardia” de repetidores de declaraciones, que trabaja para “la otra vieja guardia”: esa que se volvió cuerda y entró al aro, porque le resulta más cómodo seguir aferrada al conformismo, a las actitudes convenencieras y a las viejas fórmulas de trato con las autoridades, o con la clase política, o con las mal llamadas Coordinaciones de Comunicación Social, que ya no están en manos de periodistas, sino de mercachifles auténticamente nefastos para la ciudadanía, a lo largo y ancho de nuestro país.
Para “la otra vieja guardia” y sus alumnos de la “nueva guardia”, lo rápido es negocio y la calidad es prescindible.
De esta combinación salió al mercado un producto al que todos conocemos como “periodismo chatarra”, que se encarga de cubrir de tierra lo que otros cavaron en su búsqueda de información que le sea útil a quien los lee, o los escucha.
Por eso, entre quienes cuentan historias y entre quienes repiten declaraciones, siempre hay un duelo.
Y casi siempre gana el segundo duelista, pues en donde él cae se levanta otro, dispuesto, con igual fervor, a convertir en nota informativa los discursos de los presuntos gobernantes, y a reproducir, al pie de la letra, los boletines de prensa que le hacen llegar sus grotescos “comunicadores sociales”, aunque vengan muy mal redactados y plagados de faltas de ortografía; o sea, con “expresión escrita confusa”.
El contenido de ese boletín, ya lo sabemos, es una apología del gobierno actual, el cual le echa la culpa de todo lo malo que ocurre a los gobiernos pasados.
El periodismo, pues, para “la otra vieja guardia” y para sus pupilos de la “nueva guardia”, no es una misión, sino un negocio, en donde sólo caben sus amigos, pero sobre todo sus cómplices.
Bajo esta luz, pregunto, de qué le sirve a los ciudadanos de a pie el que haya más diarios o noticiarios de radio y de televisión.
Lo lamento por quienes no tienen de otra que leer o escuchar necedades. Pero más lo siento por quienes hoy estudian periodismo, porque dentro del mercado local sólo aspiran a volverse cuerdos, a entrar al aro. A menos que, en un momento de intensa lucidez, no se permitan ellos mismos dejarse influenciar por los supuestos “líderes de opinión” que hoy gozan de sus 15 minutos de fama.
No es difícil. Es cosa de que se organicen e inviten al aula a los periodistas de la “vieja guardia”, y se alimenten de sus experiencias profesionales.
De ellos, por ejemplo, yo aprendí que hay que estar atentos a nuestras acciones y a nuestra escritura. También aprendí que los periodistas se retratan con lo que escriben, por cómo lo escriben, con lo que hablan y por cómo lo hablan. Sin su valiosa ayuda seguiría siendo yo un engreído. Sin ellos no me hubiera podido salir del círculo radiante del ego, y entonces continuaría comportándome como un artista, y no como periodista o como reportero.
Esa, digo, puede ser una solución para quienes hoy estudian periodismo.
Las otras son crear su propio medio de expresión, o irse de Querétaro y buscar trabajo en donde consideren que sí podrán desarrollar su profesión y desarrollarse como profesionales.
Si se quedan, sean bienvenidos al aburrimiento. Si se van, sean bienvenidos a la pesadilla.
No importa si llegan a algún estado en donde gobierne el PRI, el PAN, el PRD o uno de los partidos “patito” creados por el “Niño Verde” o por “ la Chucky ” Elba Esther Gordillo.
La situación la van a encontrar igual mientras no cambie el sistema político.
Pero su situación no va a cambiar tampoco mientras no quieran alejarse de El Príncipe y de sus “comunicadores sociales”, y mientras quieran imitar a “la otra vieja guardia” o a sus alumnos de la “nueva guardia”.
Pobres estudiantes. Tan cerca de Querétaro y tan lejos del periodismo.

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