COMUNICADO DE PRENSA
40 MIL POBLANOS MARCHARÁN PARA
* Denuncian dispendio y uso electoral del erario, mientras crece la pobreza extrema
EXIGIR APOYO Y RESPETO DE MARIO MARÍN
* Denuncian dispendio y uso electoral del erario, mientras crece la pobreza extrema
A LA OPINIÓN PÚBLICA NACIONAL
El domingo 29 de noviembre, 40 mil poblanos marcharán por la capital de su estado, en busca de la solución de un conflicto que es absoluta responsabilidad del gobernador Mario Marín y su gabinete, cuya cerrazón para atender las necesidades de sus gobernados ha provocado que no se levante un plantón que lleva ya más de seis meses, que se genere una serie de movilizaciones en la capital poblana, de las cuales ésta será la más grande que se haya visto y, de seguir así, hará de Puebla el epicentro de una lucha nacional contra el autoritarismo del actual gobierno.
Durante más de seis meses que lleva el plantón antorchista frente a Casa Aguayo, los dirigentes de nuestra organización en Puebla han buscado, una y otra vez, que el gobierno entienda que solucionar el pliego petitorio presentado por Antorcha Campesina no es una graciosa concesión a los líderes, ni se plantea como quien pide un gesto de magnanimidad de un monarca hacia sus súbditos, sino que es dar respuesta positiva a una petición plenamente justificada en el hecho de que el gobernador es el depositario y el administrador de una buena parte de los recursos públicos, generados por el trabajo y los impuestos de los trabajadores del país, una parte de los cuales le reclama ahora que invierta esos recursos en mejorar su pésima situación económica, lo que representa un drama social tan evidente y medible que ubica a Puebla entre los estados con más alta marginación de todo México.
También se ha hecho saber al mandatario estatal, que la supuesta falta de recursos, que esgrimen sus funcionarios para negarse a resolver el modestísimo pliego petitorio de los plantonistas, reducido ya a su mínima expresión, no se compagina con el generoso presupuesto que destina el gobernador para promover el posicionamiento en las encuestas y, por tanto, la candidatura a gobernador de su secretario de Desarrollo Social, quien recorre el estado repartiendo cheques a beneficiarios escogidos de acuerdo a un arbitrario criterio político, en actos profusamente difundidos en los medios. Tampoco coincide esa explicación de sequía presupuestal del gobierno marinista, con el hecho de que gasta verdaderas fortunas, de miles de millones de pesos, en obras que no pueden ser calificadas de otra forma que de suntuarias y prescindibles, como la repavimentación de la Vía Atlixcáyotl, entrada a la zona comercial Angelópolis, donde viven, trabajan, compran y se divierten los sectores más pudientes de la sociedad poblana; o como la remodelación de la zona de Los Fuertes, que bien puede esperar tiempos mejores, o la construcción de La Célula, un complejo comercial que analistas serios han calificado como el elefante blanco del actual sexenio. Es obvio, pues, para quien no esté cegado por los prejuicios, que el gobierno estatal de Puebla sí tiene dinero, pero no considera prioritario gastarlo en que la gente pobre tenga agua, luz eléctrica, escuelas, clínicas o caminos para salir de sus pueblos.
En vez de atender los argumentos y necesidades que se le exponen; en lugar de aceptar que todas las obras solicitadas son justas, indispensables para hacer más humana la vida de la gente e, incluso, reconocer que fueron prometidas durante su campaña o en algún momento de lo que va de su administración, el gobernador Mario Marín ha instruido a sus funcionarios, particularmente a Mario Montero Serrano, secretario de Gobernación, y a Javier López Zavala, secretario de Desarrollo Social, ambos participantes en los remedos de negociación con los peticionarios, para que instrumenten una política que use las amenazas y la negativa absoluta a resolver las peticiones, a cargo principalmente del Lic. Montero, apoyado en sus emisarios a sueldo en algunos medios de comunicación y en mercenarias “comisiones de Derechos Humanos” (como la que encabeza el hampón Fernando Cuéllar), combinadas con ofrecimientos de “buena voluntad” y llamados a la “unidad” protagonizados por el Lic. Zavala, mismos que a las pocas horas son olvidados, para volver a empezar el golpeteo mediático y el endurecimiento de las “negociaciones”; en resumen, el viejo juego del malo y el bueno, que se ha prolongado durante más de seis meses.
El episodio más reciente de ese manejo burdo y burlón que se da a un asunto serio y digno de preocupación, como es el destino de miles de poblanos pobres, ocurrió hace un par de semanas, cuando el secretario de Gobernación ofreció que, “ahora sí”, se llegaría a un acuerdo con los antorchistas, si estos aceptaban suspender la movilización programada para el domingo 8 de noviembre, fecha coincidente con un evento internacional que ubicó a la capital poblana como “La Ciudad de las Ideas” y convocó a distinguidos intelectuales del planeta.
A pesar de que era obvio que lo único que deseaba el gobierno era saltar esa fecha y no exhibir sus desastres políticos ante tan ilustres pensadores mundiales, los dirigentes antorchistas aceptaron el trato, movidos más por el interés de dar muestra pública de su absoluta racionalidad y disposición a llegar a un acuerdo, que verdaderamente convencidos de las promesas que se les hacían; así que suspendieron la megamarcha y se presentaron a la supuesta negociación, que nuevamente resultó una vacilada: el secretario de Gobernación ofreció resolver los puntos principales (incluso dijo a los medios que en 72 horas se llegaría a un acuerdo con Antorcha), pero a las pocas horas se desdijo y el problema volvió al punto en que estaba, sin que la maniobra diera el resultado desalentador y disuasivo previsto por sus operadores, sino una irritación social cada vez mayor, acompañada de movilizaciones más numerosas, como la que aquí se anuncia.
Ante las innumerables muestras de que no es falta de recursos lo que impide tomar acuerdos que palien la pobreza de miles de poblanos que militan en Antorcha Campesina, sino que el gobierno que preside Mario Marín ha puesto en marcha una política profundamente hostil y represiva en contra de nuestra organización, anunciamos el inicio de una campaña de protesta y denuncia, en Puebla y en el resto de entidades del país, que aumentarán en frecuencia e intensidad hasta que cese la persecución política del gobierno de Puebla.
¡EXIGIMOS RESPETO Y SOLUCIÓN
A LOS PROBLEMAS DE LOS POBLANOS POBRES!
RESPETUOSAMENTE
LA DIRECCIÓN NACIONAL DEL MOVIMIENTO ANTORCHISTA
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