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lunes, julio 21, 2014

ALIANZAS, REELECCIONES, GNOMOS Y SERPIENTES

El sistema de partidos en nuestro maltrecho país, permite que un pequeño grupo de zánganos, parásitos y vividores, se postre de manera casi permanente en los espacios políticos que integran a su vez, la estructura gubernamental que decide el futuro nuestro y de la nación.
Según la reforma político-electoral aprobada en enero pasado por el Congreso federal, se podrán reelegir tanto senadores, como diputados federales, locales e integrantes de los Ayuntamientos, incluyendo en este último grupo, a presidentes municipales; es decir, ya no tendrán problema en buscar a qué nuevo cargo brincar, pues de acuerdo a la nueva legislación electoral, les bastará inscribirse nuevamente en la contienda para competir por el mismo puesto que actualmente ocupan.
Los impulsores de esta pueril reforma, encuentran su justificación en que -según ellos-, los funcionarios son más propensos a mejorar su rendimiento si es que quieren repetir en el cargo, de no hacerlo, la ciudadanía sabrá restregárselo y cobrárselo mediante el "voto de castigo". 
Esto en la práctica no funciona. Vivimos en el país de la trampa, de la simulación, de la compra de votos y conciencias. Hemos visto que los gobernantes más incompetentes y bandidos, llegan a  brincar a otros cargos de elección popular de igual o mayor envergadura, el planteamiento al cuál se recurrió para violentar el principio juarista, no tiene cabida en un régimen cuya aplicación de la democracia es a cuentagotas, en el mejor de los casos, e inexistente, en otros tantos.
Ahora bien, la composición del sistema de partidos, nos habla de una oposición simulada, pragmática, cuyos ejes rectores no son los intereses ciudadanos sino los de grupo y personales; son las prebendas, las canonjías, la tajada, la venta del escaso poder a otro más grande para hacerlo casi omnipotente, a costa de la dignidad y el daño permanente que con ello le causan al pueblo que hipócritamente... dicen representar.
Las alianzas entre partidos, son espacios de negociación que les permite sostenerse a unos, y empoderarse a otros, desvirtuando con ello su esencia como organismo, si en algún momento la llegaron a tener; no hay tal oposición, se identifican por colores, no así por su actuar pues en la práctica las aberraciones de los encumbrados, son apoyadas incondicionalmente por los llamados partidos satélite, cuya única aspiración es seguir vigentes y cosechar alguna que otra migaja que el partido grande, decida dejar caer.
Tal es el caso en Querétaro del PVEM y Panal, cuyo logo los distingue de PRI, mas en la práctica, no es posible distinguir cuál es de un partido u de otro, pues los integrantes de estas tres fuerzas políticas actúan al unísono e invariablemente en un mismo sentido, como la vieja nomenklatura que no sede a posiciones distintas a las que coadyuven a satisfacer sus propios intereses.
No, ni reelecciones ni coaliciones son el remedio a un sistema político caduco e insolvente, carente de moralidad de quienes lo integran; son la zanahoria que pretenden vender como avances democráticos y que en realidad, se trata de retrocesos que limitan aún más la participación ciudadana. Y además creo que... Sufragio efectivo, no reelección.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pretenden que exista la releccion en la presidencia municipal