SE REANUDA LA LIGAMX LEÓN VS MAZATLÁN

domingo, septiembre 23, 2007

PERO QUÉ TAL EN LAS ELECCIONES



Obvio desdén por la población indígena
No sabemos aún asumir nuestras raíces y valores

Por David Alcántara
Domingo 23 de Septiembre/2007

“Pese al importante pasado indígena que hay en México estas raíces se ven con poco aprecio”, afirmó el antropólogo chileno Patricio Miguel Barrientos, Docente e investigador de la Facultad de Filosofía de la UAQ, quien sentenció que actualmente, aún nos pesa asumir nuestras raíces indígenas, a pesar de las ricas y valiosas evidencias, por ejemplo, nuestra dieta y arte.
El investigador señala esta realidad como parte de su investigación “Conociendo a nuestros otros sujetos sociales: indígenas urbanos”.
Su trabajo que tiene como objetivo plantear el escenario social en el que se desenvuelven los indígenas urbanos, no sólo mostrarlos si están en tal o cual plaza de una ciudad, sino presentarlos como sujetos sociales, es decir como se desarrolló en una sociedad con valores y normas diferentes a las de su lugar de origen.
Insistió que su trabajo estudia “el tipo de relaciones que tienen los indígenas con otros sujetos en el campo social urbano, los mecanismos de vinculación que tienen con el Estado, con partidos políticos, con movimientos sociales, con la Iglesia”. Reiteró que en la capital de Querétaro ha existido siempre la presencia indígena, pero permanece oculta y marginada debido a que no se asumen “nuestras raíces indígenas”.
Barrientos Pereira se centró, para su estudio, en Vista Hermosa Maxei, colonia que está en los sectores populares del sur de la capital y que cuenta, entre sus habitantes, con una gran cantidad de indígenas, y que se ha caracterizado por contar con un movimiento social importante; además “se está explorando si hay organizaciones indígenas, de comerciantes, estudiantes y gente de gobierno que trabaje mecanismo de interrelación entre Estado y los grupos indígenas”.
El interés de esta investigación surge para llenar vacíos que existen, ya que “Querétaro es una ciudad que ha crecido mucho, de un salto de 100 mil habitantes que había en los setenta, a más de 1 millón actualmente; evidentemente esto es causa y consecuencia de migración, lo cual implica que la nueva población urbana se está constituyendo en una parte, por pobladores indígenas que inmigran”.
Barrientos Pereira subrayó que sería deseable asumir que tenemos “una raíz indígena, que está ahí, sigue ahí, con nosotros, y no solamente como vendedores, como artesanos, nuestra dieta tiene que ver con lo indígena, nuestras partes, nuestras palabras y nuestra religiosidad para los que son creyentes”.
**************************
Es cierto lo que menciona el investigador, incluso, desde la forma despectiva en que se les nombra por parte de funcionarios de gobierno, comunicadores y público en general, “marías”, que es un mote que denosta a este sector que debido a la falta de proyectos productivos en sus lugares de origen, ya se encuentra incrustado en diversas regiones del área urbana de la capital.
Esta situación ha sido tomada como botín de partidos políticos y gobierno, que lucrando con la necesidad de los indígenas, son utilizados para presionar a las autoridades para conseguir prebendas no para ellos, sino para los líderes partidistas que se encuentran detrás de ellos, y qué decir en tiempos electorales, donde son los más susceptibles de que su voto sea comprado y se vuelven un verdadero “mercado” para los diferentes candidatos donde acuden para ir de “compras” con la intención de traerse el “carrito lleno”, es decir, las urnas.
Pero el fenómeno de la emigración de sus poblaciones es el que merece mayor atención y al que menos se le atiende, todo se concentra en la capital y eso, a medias, no hay programas de retención, no hay inversión en el sector rural, todo se limita a la “ayuda” que los programas federales representan y que en infinidad de casos, son mal aplicados porque el programa termina con la entrega de recursos económicos, no hay apoyo tecnológico, no asesoría técnica para el mayor aprovechamiento de las tierras y demás recursos naturales.
La pobreza obliga a que ésta y muchas ciudades del país, se vean pobladas de indígenas que buscan subsidiar sus necesidades con lo poco que les pueda generar la actividad a la que se dedican; ya sea la elaboración y venta de artesanías o, el comercio informal donde solamente actúan como encargados de los puestos más no como propietarios que son otros que aprovechan la situación y los explotan obteniendo éstos jugosas ganancias.
Así que esperemos que la investigación de Barrientos Pereira sirva para mejorar las condiciones de vida de los indígenas que por necesidad han emigrado a la ciudad y de otorgar más oportunidades a los que aún continúan en sus lugares de origen.

No hay comentarios.: