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miércoles, junio 03, 2009

EN MI OPINIÓN

Mucha expectativa ha levantado el llamado que han hecho algunas organizaciones civiles, ciudadanos independientes, políticos y hasta intelectuales como José Antonio Crespo, para que se anule el voto el próximo 5 de julio.
Es decir, invitan a la población a que asista a votar pero que anule la boleta; ya sea cruzándola en su totalidad o, inscribiendo alguna leyenda en ella de manera que el voto no sea a favor de ninguno de los candidatos y por el contrario, cuente como voto nulo.
La supuesta finalidad de esta acción es la de sentar un precedente que manifieste un rechazo a la clase política y de esta manera presionar a los políticos para que actúen de manera coherente tomando más en cuenta a la gente que los eligió.
En lo personal, no estoy de acuerdo con tal maniobra pues considero que de nada serviría a los fines para los cuales se está incitando.
Por el contrario, de esta acción saldrá algún beneficiado que sin duda será aquel partido que cuente con una mayor estructura, que son los que sacarán a sus huestes a votar el día de la elección.
El sistema de partidos mexicano se acomoda a todo y este ejercicio de anular el voto, si es que alcanza un porcentaje significativo, puede que coloque el tema como debate después de la elección, pero será momentáneo y se irá diluyendo al igual que los convocantes a dicha labor.
Considero que, definitivamente, hace falta la organización ciudadana, pero no en estos términos; la población debe organizarse en pequeñas células que interactúen entre sí, de manera que representen un verdadero contrapeso ante cualquier órgano de gobierno que actúe discrecionalmente, favoreciendo intereses propios o de un pequeño grupo, perjudicando con éstas, al grueso de la población.
Por ejemplo, no es lo mismo que una persona haga una denuncia de manera personal, a que la haga colectivamente, o contando con el apoyo de una estructura ciudadana, más si esta última cuenta con representación jurídica, y menos aún si a dicha denuncia se le suman otras agrupaciones (como apoyo), ya sean éstas de colonos, comerciantes, taxistas etc.
La anterior, sería una forma directa de participación ciudadana, democracia participativa, y no esperarse a que cada tres años podamos manifestarnos en las urnas y optemos por anular el voto, seríamos bastante conformistas y muy pequeños de visión.
El político mexicano, es difícil de sensibilizar, tal vez sea por naturaleza, pero debemos entender, que cualquier político que ocupe un cargo de elección popular, por ese simple hecho, le genera muchos beneficios y no solamente a él, sino también, a los poderes fácticos y al grupo dominante compuesto por los dueños del capital, banqueros y la misma clase política en el poder, de tal manera que una acción como la pretendida (de anular el voto), no puede cimbrar este enorme aparato corrupto que poco le importará si el porcentaje de votantes es mínimo y muy alto el de votos nulos.
En conclusión, no le veo sentido el ir a votar y anular el voto para manifestar un rechazo a los políticos, si esa situación ya es conocida por los ciudadanos y los mismos políticos, entonces, hay que buscar mecanismos realmente efectivos que impidan el abuso de poder y los actos del gobierno en todos sus niveles y de todos los partidos, que vayan en contra de los intereses de los ciudadanos en general.

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