Ayer estuve observando el “debate” que sostuvieron los candidatos presidenciales del Partido Demócrata en Estados Unidos, Hilary Clinton y Barak Obama. De entrada, dicho evento se realizó en el Teatro Kodak en Hoolywood, Los Ángeles; los temas centrales fueron la seguridad médica, la seguridad nacional y la recesión que ya se vive en el país del norte que ha repercutido directamente en la crisis hipotecaria que tiene en vilo a miles de norteamericanos que se encuentran en riesgo de perder su vivienda.
A diferencia de los debates que se realizan en México, el “debate” entre estos personajes resultó bastante flexible, sin tiempos fijos y con tres moderadores que en ningún momento pusieron en aprietos a los candidatos, es decir, fue un “debate Light”.
El teatro se encontraba abarrotado ni más ni menos que de invitados hoolywoodenses (espero que así se escriba), actores de la pantalla grande que creyendo que estaban en una “alfombra roja” utilizaron sus vestimentas más lucidoras a sabiendas que la cámara estaría atenta a ellos y que se deshacían en aplausos en cada una de las intervenciones del candidato de su preferencia.
Al tocar el punto de los indocumentados, Hilary Clinton mencionó que hay que regularizarlos de forma gradual y que paguen los impuestos correspondientes a su estancia en el país, no sin antes realizar una investigación que incluya los antecedentes penales (si los tienen) en sus países de origen, situación por demás complicada si consideramos que estamos hablando de cerca de 14 millones de personas que viven en esa situación, ¿cuándo madres van a investigar a todos?
Barak por su parte, manifestó la necesidad de impulsar una reforma general, que no incluya solamente el otorgar licencias de manejo, sino que también sea integrada esta gente en el servicio médico.
Ambos contendientes hicieron referencia del exsenador John Edwards para tratar de recuperar sus votos una vez que éste se retiró de la contienda al igual que Giuliani, burda maniobra pues resultó bastante evidente como estrategia para conseguir dicho objetivo.
Por un momento pensé que los asesores de este par eran malísimos, ya que los argumentos utilizados, postura, gesticulación, discurso, “ataques” y propuestas, no eran para convencer a nadie, pero después de meditar algunos minutos, me de di cuenta que los mentados asesores son brillantes, pues hicieron que sus aconsejados le dieran a los electores gabachos lo que quería ver y escuchar: todo un “show”.
La conductora del programa transmitido en CNN preguntó a uno de sus “analistas políticos” de quien –a su sentir- había ganado el “debate”, a lo que el “especialista” respondió con un revoltijo en el cual no dijo nada, lo que si mencionó es que “hubo momentos donde los contendientes se hicieron serios cuestionamientos”, lo que me llevó a concluir que estos “analistas” jamás han visto un debate de Inglaterra, ahí si, como atinadamente alguien lo mencionó, son verdaderos “perros de caza”.
En conclusión, nosotros como dependientes del país de las barras y las estrellas, no podemos esperar mejorías sustantivas una vez que el “loco” Bush deje la Casa Blanca para que Hilary, Barak o John McCain por los republicanos, lleguen a ocuparla.
A diferencia de los debates que se realizan en México, el “debate” entre estos personajes resultó bastante flexible, sin tiempos fijos y con tres moderadores que en ningún momento pusieron en aprietos a los candidatos, es decir, fue un “debate Light”.
El teatro se encontraba abarrotado ni más ni menos que de invitados hoolywoodenses (espero que así se escriba), actores de la pantalla grande que creyendo que estaban en una “alfombra roja” utilizaron sus vestimentas más lucidoras a sabiendas que la cámara estaría atenta a ellos y que se deshacían en aplausos en cada una de las intervenciones del candidato de su preferencia.
Al tocar el punto de los indocumentados, Hilary Clinton mencionó que hay que regularizarlos de forma gradual y que paguen los impuestos correspondientes a su estancia en el país, no sin antes realizar una investigación que incluya los antecedentes penales (si los tienen) en sus países de origen, situación por demás complicada si consideramos que estamos hablando de cerca de 14 millones de personas que viven en esa situación, ¿cuándo madres van a investigar a todos?
Barak por su parte, manifestó la necesidad de impulsar una reforma general, que no incluya solamente el otorgar licencias de manejo, sino que también sea integrada esta gente en el servicio médico.
Ambos contendientes hicieron referencia del exsenador John Edwards para tratar de recuperar sus votos una vez que éste se retiró de la contienda al igual que Giuliani, burda maniobra pues resultó bastante evidente como estrategia para conseguir dicho objetivo.
Por un momento pensé que los asesores de este par eran malísimos, ya que los argumentos utilizados, postura, gesticulación, discurso, “ataques” y propuestas, no eran para convencer a nadie, pero después de meditar algunos minutos, me de di cuenta que los mentados asesores son brillantes, pues hicieron que sus aconsejados le dieran a los electores gabachos lo que quería ver y escuchar: todo un “show”.
La conductora del programa transmitido en CNN preguntó a uno de sus “analistas políticos” de quien –a su sentir- había ganado el “debate”, a lo que el “especialista” respondió con un revoltijo en el cual no dijo nada, lo que si mencionó es que “hubo momentos donde los contendientes se hicieron serios cuestionamientos”, lo que me llevó a concluir que estos “analistas” jamás han visto un debate de Inglaterra, ahí si, como atinadamente alguien lo mencionó, son verdaderos “perros de caza”.
En conclusión, nosotros como dependientes del país de las barras y las estrellas, no podemos esperar mejorías sustantivas una vez que el “loco” Bush deje la Casa Blanca para que Hilary, Barak o John McCain por los republicanos, lleguen a ocuparla.
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