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viernes, febrero 01, 2008

NARCOTRÁFICO

Proceso

Incólume, la fuerza del “Chapo”
Por Ricardo Ravelo
Proceso 1630/27 de enero de 2008 p. 16

La célula de narcotráfico integrada por los hermanos Marcos Arturo, Héctor, Mario, Carlos y Alfredo Beltrán Leyva es una de las más viejas en el negocio de las drogas: emergió a la luz pública entre finales de los ochenta y principios de los noventa, cuando Amado Carrillo Fuentes se convirtió en el jefe del cártel de Juárez tras el asesinato de Rafael Aguilar Guajardo, crimen que se le atribuyó al llamado Señor de los cielos.
Los Beltrán Leyva han desplegado todo su poder económico y armado en el país. Y es tan fuerte el respaldo policiaco de que disponen, que el subprocurador de Asuntos Jurídicos e Internacionales de la PGR, José Luis Santiago Vasconcelos, hizo público que un grupo de sicarios bajo el mando de los Beltrán planeó ejecutarlo.
Este subprocurador, quien ha investigado la evolución de todos los cárteles en la última década, difundió el plan criminal para asesinarlo, y el 24 de enero el propio secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, especificó que quienes pretendían eliminar a Vasconcelos eran cinco sicarios detenidos el 18 de diciembre en el Distrito Federal, quienes tenían apoyo de algunos miembros de la policía capitalina.
Los sicarios, que pertenecen a la célula de los Beltrán Leyva, son: Carlos Gerardo Acosta, José Edgar Flores Rivera, Armando González Guzmán, Elpidio Huerta y José Luis Delgado. Los tres primeros fueron identificados como elementos de la Policía Federal Preventiva, Judicial del Distrito Federal y Agencia Federal de Investigación (AFI), respectivamente.
García Luna identificó a quienes pretendieron atentar contra Vasconcelos: “Son comandos de la parte estructural, del esquema de los Beltrán Leyva, en particular del Pacífico…”
La historia del clan
Originarios de Sinaloa –la mejor escuela del narco en toda la historia del crimen organizado en México-, los Beltrán Leyva se mantuvieron durante varios años como un ala importante del cártel de Juarez. Tras la muerte de Carrillo Fuentes decidieron operar por su cuenta, aunque por aquellos años ya tenían nexos con Joaquín El Chapo Guzmán, quien a la postre se convirtió en su jefe.
Tras la fuga de El Chapo –el sábado 19 se cumplieron siete años de su huida del penal de Puente Grande, Jalisco- los hermanos Beltrán Leyva se asociaron con Guzmán Loera. Había más de una razón para que el jefe del cártel de Sinaloa los acogiera: los Beltrán lo habían introducido al negocio de las drogas después de que Guzmán se peleó con Miguel Ángel Felix Gallardo –el capo mexicano más audaz de las décadas recientes-, de quien había sido lugarteniente.
Este dato salió a flote luego de que la PGR detuvo e introdujo a su programa de testigos protegidos a Marcelo Peña (cuñado de Guzmán Loera), cuya clave como testigo es Julio. Él contó, entre otras historias, que los Beltrán iniciaron a El Chapo en el negocio de las drogas.
Y durante la reclusión de Joaquín Guzmán, tanto en el penal de Almoloya de Juárez (hoy Altiplano) como en Puente Grande, los Beltrán se hicieron cargo de suministrarle dinero y todo lo que necesitaba para vivir cómodamente en las prisiones de máxima seguridad, la segunda irónicamente llamada “puerta grande”.
Tras la fuga de El Chapo, los hermanos Beltrán se reposicionaron en el negocio del tráfico de drogas: durante el sexenio de Vicente Fox alcanzaron tanto poder que lograron dominar 11 estado de la República, aunque sus principales feudos fueron Sinaloa y Guerrero.
Según documentos de la PGR, los Beltrán dirigieron operaciones de transporte de droga, lavado de dinero, compra de protección y reclutamiento de sicarios.
De lo anterior da cuenta la averiguación PGR/UEIDCS/021/2005, así como las causas penales 82/2001 y 125/2001, las cuales establecen que Marcos Arturo Beltrán Leyva, El Barbas; Héctor Alfredo, El H; Mario Alberto, El General; y Carlos –todos ellos supuestamente perseguidos dentro y fuera del país- se mantuvieron durante largos períodos en la impunidad, protegidos por policías, militares y funcionarios de primer nivel del gobierno de Vicente Fox. Con base en esa protección, los Beltrán crecieron en forma fulgurante como empresarios del narco, lo cual le permitió a su socio, El Chapo, convertirse en el capo más poderoso de los últimos años.
Tantos los informes de la SSP como los expedientes citados indican que el radio de acción de este clan tiene presencia en el Distrito Federal desde hace por lo menos una década. Otros territorios bajos sus dominios son el Estado de México, Querétaro, Sinaloa, Jalisco, Quintana Roo, Tamaulipas y Nuevo León.
Los mismos informes señalan que, además de sus actividades de narcotráfico, los Beltrán son dueños de un equipo de futbol de salón en Culiacán, al cual patrocinan; tienen residencias de lujo en Acapulco y casa de descanso –y de seguridad para realizar negociaciones y acuerdos con plíticos- en Valle de Bravo, Estado de México. De acuerdo con un organigrama elaborado por la PGR, el líder de la banda es El Barbas, Marcos Arturo Beltrán Leyva.
Ninguno de los cinco hermanos había estado en prisión. Se habían mantenido impunes hasta que un grupo especial del Ejército Mexicano detuvo, el lunes 21, a Alfredo Beltrán en una zona residencial de Culiacán, Sinaloa.
Sobre la captura de este personaje –golpe que fue visto como una arremetida inusual contra el cártel de Sinaloa- surgieron al menos dos versiones: que los Beltrán habrían enfrentado un rompimiento con El Chapo por diferencias de negocios y que los efectos alcanzaron a la Secretaría de Seguridad Pública, encabezada por Genaro García Luna, quien ha señalado públicamente (y en la indagatoria arriba citada) como presunto protector de los hermanos Beltrán.
“Arturo Beltrán Leyva es primo lejano de El Chapo, a quien inició en el negocio de la cocaína, ya que me lo dijo Beltrán una vez que fui a pedir dinero por parte de El Chapo a la ciudad de Querétaro (refugio de los Beltrán), esto fue por 1995 o 1996”
Agregó en su testimonio: “Sé que esta persona (Arturo Beltrán) es muy ostentosa y que tiene una casa en Acapulco, porque El Chapo me mandó una vez a visitarlo, citándome en una casa que tiene en el fraccionamiento Las Brisas.
Otro socio de los Beltrán, Juan José Esparragoza Moreno, El Azul, de acuerdo con el testimonio rendido ante la PGR por Albino Quintero, también está ligado familiarmente con los Beltrán. En la causa penal 26/2006, página 62, Quintero cuenta: “Respecto de Juan José Esparragoza Moreno, lo conocí en Querétaro en una casa propiedad de mi compadre Arturo Beltrán Leyva”. Más adelante dice que un familiar de Esparragoza está casado con una sobrina de Arturo Beltrán.
De Badiraguato vienen

Los hermanos Beltrán Leyva, quienes –ahora se sabe- tienen varios años afincados en zonas residenciales del Distrito Federal, como San Ángel, entre otros sitios lujosos, son originarios de Temeapa, municipio de Badiraguato, Sinaloa.
En esta tierra, cuna del narco mexicano, nacieron El Chapo Guzmán, los hermanos Rafael y Miguel Ángel Caro Quintero, así como José Ramón y Diego Laija Serrano.
Según el oficio CI/C4/ZC/0340/05, del Centro Nacional de Planeación e Información (FENAPI) de la PGR, el mayor de los hermanos Beltrán es Héctor Alfredo Beltrán, El Mochomo –recientemente detenido-, quien nació el 15 de febrero de 1951.
Según sus antecedentes, era el encargado de trasladar caregamentos de droga a Monterrey, Nuevo León, donde su organización cuenta con enlaces, para luego introducirlos a Estados Unidos. La ficha de la PGR añade: “Se caracteriza por ser una persona violenta y contar con un férreo control de los grupos menores de narcotraficantes en la ciudad de Culiacán, Sinaloa”.
El Mochomo, cuya detención festejó el embajador de Estados Unidos en méxico, Tony Garza, tenía abierta una averiguación previa (la número 2984/2002) en la delegación de la PGR en los mochis, Sinaloa, "por siembra y tráfico de drogas".
la PGR también dispone de informes sobre la actividad de Marcos Arturo. Nació el 21 de Septiembre de 1961, es considerado por la SIEDO como operador de Guzmán Loera en el Pacífico mexicano y tiene una orden de aprehensión girada por el Juzgado Cuarto de Distrito con sede en la Ciudad de México.
Sobre el otro hermano, Mario Alberto, la PGR sólo refiere en varias fichas que le dicen El General. Y acerca de Carlos Beltrán, la dependencia le atribuye el lavado de dinero de activos del grupo, al igual que Héctor, dedicado a la siembra de drogas. Los Beltrán Leyva están asociados también con Ismael Zambada García, El Mayo.
Después de la fuga de El Chapo, las fichas oficiales indican que todo el grupo participó en una reunión en Cuernavaca, Morelos, a la que asistieron Zambada García, Esparragoza y Arturo Beltrán. El enceuntro fue para establecer acuerdos y reforzar la organización.
El golpe a la célula de los Beltrán se interpretó como una sacudida al cártel de Sinaloa. Pero el cártel de Sinaloa sigue firme como la organización criminal más poderosa de México, y su jefe, El Chapo, a quien la PGR ya no le reconoce fuerza ni lederazgo, continúa paseándose por el país, celebrando fiestas en restaurantes y divirtiéndose a sus anchas entre choques de copas y risas femeninas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

señores..les exigimos que investiguen ala cuidad de cordoba veracruz ya q esta es exagerado el narcomenudeo que existe hoy poy hoy..con sus 30 tiendas de droga estamos artos con los famosos zetas1

Anónimo dijo...

compas tambien investigen en todo michoacan ya q se a rregado como agua en este estado las familia michoacana gracias