SE REANUDA LA LIGAMX LEÓN VS MAZATLÁN

domingo, junio 29, 2008

LA CAPITAL



Y se cerró la pinza policíaca…
Una reconstrucción del operativo que costó la vida de 12 personas y que tiene en vilo al Gobierno del Distrito Federal, demuestra que se inició como una acción normal para verificar denuncias por la supuesta venta de alcohol y drogas a menores en una discoteca. Sin embargo, todo comenzó a salirse de control por una cadena de omisiones, errores, falta de capacitación y abusos…

Por Gloria
Leticia Díaz y Raúl Monge
Proceso 1652/29 de junio de 2008 p. 6

El pasado viernes 20, a las 16:25 horas, el director ejecutivo de la Región IV, Conindicativo Thor, Guillermo Zayas González, convocó por radio a los jefes de sector de la delegación de la delegación Gustavo A. Madero para que se concentraran en las instalaciones de la Región IV Aragón.
Una vez ahí, los 12 mandos policíacos –entre directores de Unidades de Policía Sectorial (UPS) y Unidades de Policía Ciudadana (UPC)- fueron enterados de que apoyarían la visita de Verificación Administrativa que las autoridades delegacionales realizarían en 35 minutos más –a las 17:00 horas- en las discoteca New’s Divine, ubicada en la avenida Ingeniero Eduardo Molina número 186, esquina Calle 312, colonia Nueva Atzacoalco, porque tenían información de que en ese lugar se vendían bebidas alcohólicas y drogas a menores de edad.
En la orden general de operación que se diseñó expresamente para ese fin quedó asentado que el grupo estaría conformado por 216 personas: 183 elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) capitalina, 27 de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) -23 agentes de la Policía Judicial, dos representantes de Agencias del Ministerio Público y dos agentes del MP- y seis funcionarios de la delegación Gustavo A. Madero.
Según la orden diseñada por el jefe Thor, quien dependía directamente del director general de la Policía Sectorial, Julio César Sánchez Amaya, todos los mandos tenían perfectamente delimitadas sus funciones.

Con ocho elementos bajo su mando, el director de la Unidad de Policía Sectorial GAM1, con indicativo Cuautepec, José Francisco Villagómez Pulido, resguardaría la integridad física del personal de la Subdirección de Verificación y Reglamentos de la Delegación, coordinados por el entonces director general Jurídico y de Gobierno, Ángel Nava Rojas.
El director del sector GAM-2, Martín Alonso Aldrete Jiménez, con indicativo Ticomán, resguardaría las escaleras del inmueble con 10 elementos. A su vez, el director de la Décima Unidad de Protección Ciudadana, Carlos Mario Zepeda Saavedra, con indicativo Lindavista, junto con el director de la Unidad de Policía Sectorial GAM-6, Camerino Luna Ramírez, con indicativo Tepeyac, vigilarían la zona de sanitarios para evitar que personal del establecimiento o los jóvenes presentes en la discoteca arrojaran a los retretes o lavabos cualquier tipo de droga.
El director de la Unidad de Policía Sectorial GAM-4, Alfredo Martínez Velarde, con indicativo Quiroga, y el director de la Vigésima Cuarta Unidad de Protección Ciudadana, Alejandro Garduño Tejeda, con indicativo Pradera, apoyados por 10 elementos, escoltarían a las personas detenidas durante el operativo antes las autoridades del Ministerio Público.
De acuerdo con la orden general de operación de ese día, resguardarían el exterior y el entorno de la discoteca New’s Divine los siguientes mandos: el director de la UPS GAM-7 Cuchilla, José Jiménez López; el director de la UPS GAM-8 Aragón, Héctor Arturo Flores Gómez; el director de la Octava UPC Clavería, Sergio Figueroa Hernández; la directora de la UPS AZC-3, Cuitláhuac, Ángel Muñoz Rico.
Por su parte, el director de la UPS AZC-1, Hormiga, se encargaría de realizar los cortes y apoyos necesarios de vialidad en la avenida Eduardo Molina y calle 312.
Los 27 elementos de la PGJDF que fueron convocados por Zayas para intervenir en el falido operativo del pasado viernes 20, en el que perdieron la vida 20 jóvenes y tres policías (dos de la SSP y una agente de la Policía Judicial), también tenían bien delimitado su campo de acción.
Según la orden de operación trazada por Zayas González, el fiscal desconcentrado en la delegación Gustavo A. Madero, Alejandro Muñoz Ramírez, tomaría conocimiento de los hechos, auxiliado por los responsables de agencia en GAM-8 y GAM 4, Carlos Sotelo Maganda y Miguel Aguilar López, respectivamente. Este último contó con el apoyo de la agente del MP María Natividad Gaona Cerna.
Coordinados por los comandantes Álvaro Áviles González y Jorge Herrera Ortiz, los 20 agentes de la Policía Judicial capitalina comisionados tenían la encomienda de detener a las personas que estuvieran onfriendo la ley y, de ser el caso, iniciar la averiguación previa correspondiente.
Los verificadores de la delegación Gustavo A. Madero, bajo el mando del director general Jurídico y de Gobierno, Ángel Nava Rojas, tenían a su vez la encomienda de llevar a cabo la verificación del inmueble y de clausurarlo en caso de hallar alguna irregularidad.
En el papel, el operativo estaba perfectamente bien planeado.
Documentos obtenidos por los reporteros y cotejados con distintas fuentes de información demuestran que desde antes de la salida del grupo hacia la discoteca New's Divine surgieron contratiempos que, sumados a los errores cometidos durante el operativo, desembocaron en la tragedia y en los abusos contra los jóvenes detenidos.
Por ejemplo, de los 183 elementos de la SSP requieridos inicialmente sólo se presentaron 169, con lo que el estado de fuerza llegó disminuido en 11%. Además, en la lista de 38 vehículos utilizados durante el operativo para el traslado del personal no aparece ninguna ambulancia.
La trampa
Según Zayas González, el operativo fatal estuvo sustentado en una serie de denuncias ciudadanas que llegaron a su oficina semanas antes, en el sentido de que grupos de jóvenes bebían y se drogaban en la discoteca.
Con esa información, Zayas dio parte al director Jurídico y de Gobierno de la delegación Gustavo A. Madero, Ángel Nava Rojas, quien dio luz verde para que se programara un operativo Unipol, con elementos de la SSP y de la PGJDF.
El propio Zayas preparó el operativo y le puso fecha: viernes 20 de junio.
Seguridad Pública y la procuraduría capitalina tienen versiones distintas de lo que sucedió en esa acción policíaca, en la que perdieron la vida Mauricio Quiroz Rodríguez, de 18 años; Érika Rocha Maruri, de 13; Mario Alberto Ramos Muñoz, de 22; Isis Gabriela Tapia Barragán, de 16; Eredi Pérez Sánchez, de 29; Alejandro Piedras Esquivas, de 14; Leonardo Amador Rivas, de 24; Daniel Alán Alan Ascardo Rodríguez, de 15, y Rafael Morales Bravo, de 18, así como los policías Remedios Marín Ruiz, Pedro López García y Pablo Galván Gutiérrez (este último judicial).
Segú la SSP, durante la diligencia de verificación en la discoteca, que registraba sobrecupo. El responsable del lugar, Alfredo Maya, con la complacencia de las autoridades delegacionales, indebidamente ordenó que apagaran la música, tomó el micrófono y pidió a los jóvenes que desalojaran el local porque había un operativo, no sin antes prometerles que el siguiente viernes la entrada sería gratuita.
En medio de una rechifla, los jóvenes comenzaron a abandonar el lugar con cierto orden. Conforme salían, algunos uniformados los subían a un camión de la Red de Transporte Público estacionado frente a la discoteca.
De pronto, empleados del establecimiento cortaron la luz, los ventiladores dejaron de funcionar y comenzó el desorden. En su prisa por salir, los jóvenes se empezaron a amontonar en la escalera, "incrementando la temperatura, el desgaste físico y el pánico".
Según la SSP, la situación hizo crisis cuando una de las dos hojas abatibles del zaguán se cerró por la presión de los propios jóvenes, lo que provocó un nudo humano.
Entre la escalera para ingresar al local y el zaguán quedaron atrapadas varias personas durante largos minutos. El amontonamiento alcanzó tal magnitud que nueve muchachos y tres policías murieron ahí por asfixia.
Sobre ese punto en particular, la versión de la PGJDF inculpa a la SSP. Según el procurador Rodolfo Félix Cárdenas, la policía bloqueó premeditadamente la puerta de acceso, con el fin de impedir que los jóvenes huyeran.
"Si bien es cierto que en las pruebas del expediente no se encuentra acreditado que Guillermo Zayas haya dado la orden a la policía, ya sea para cerrar la puerta o bien para que la policía contuviera la salida de los menores, lo que sí se enceuntra acreditado es que, siendo el mando único, nunca dio la orden para que se dejara de bloquear la puerta de salida del lugar", asgumentó el procurador capitalino.
Según Zayas, quien el pasado viernes 27 ingresó al Reclusorio Oriente por el presunto delito de homicidio doloso, cuando el camión que llevaba se llenó, él se alejó de la discoteca unos 500 metros "para agilizar el arroyo vehicular".
Posteriormente, añade, se percató de que la policía se estaba amontonando en la puerta principal y solicitó por radio y teléfono el apoyo de personal y de ambulancias al darse cuenta de que había varias personas tiradas en el piso.
Errores mortales
Los documentos obtenidos por Proceso evidencian la suma de errores en que incurrieron Zayas y el resto del personal que participó en esa acción.
De entrada, en la orden general de operaciones se especifican las actividades a desarrollar para cada mando, pero no existe un análisis previo en relación con el aforo, los accesos, salidas y características físicas del inmueble.
Además de que los mandos no debieron perder en ningún momento el control y el acceso principal del inmueble, , el responsable del operativo debió valorar el estado de fuerza, las condiciones del lugar, el tipo de asistentes al evento y todas aquellas circunstancias que, concatenadas, desembocaron en la muerte de 12 personas.
Así mismo, los elementos convocados al operativo eran sectoriales y de la UPC, los cuales no están debidamente capacitados para la contención de multitudes. Pero con los dos camiones llenos de jóvenes hubiera saido suficiente para comprobar el ilícito de corrupción de menores.
Por si fuera poco, varios mandos y policías incurrieron en una grave omisión al abandonar el lugar de los hechos cuando se dieron cuenta de la magnitud de la tragedia.
Otro espinoso problema son la vejaciones cometidaqs por al menos 29 policías contra los jóvenes que fueron trasladados al Sector GAM-8 Aragón, donde les tomaron fotografías y los desnudaron antes de ponerlos a disposición del Ministerio Público.
Entre los responsables de ello se enceuntra Alejandro Garniño Tejeda, quien fue distinguido como Policía del Año en 2005 y en 2006. En febrero de 2008 fue acusado de extorsionar a franeleros en las inmediaciones de la Arena México.
Él ordenó al policía Gerardo Cruz Antonio (placa 825732) que fotografiaran y marcaran con un número en las manos a los jóvenes detenidos durante el operativo antes de remitirlos al Ministerio Público.
Garniño Tejeda fue uno de los 17 mandos que el titular de la SSP, Joel Ortega, puso a dispusición del Ministerio Público por los hechos ocurridos en la discoteca New's Divine, y salió libre con la reservas de ley. Sin embargo, al conocerse las vejaciones cometidas contra los detenidos, ya no se presentó a laborar.
Durante su estancia en el Sector Aragón, los jóvenes fueron separados por sexo. Luego de tomarles fotografías, marcarles la mano y tomarles sus datos generales, personal de la agrupación Fuerza de Tarea trasladó a los detenidos a la Décima Sexta Agencia del Mimisterio Público, donde las mujeres fueron las primeras en pasar con el médico legista.
Algunas muchachas denunciaron que ahí tuvieron que desnudarse ante la mirada escrutadora de los policías.

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