
Ángela, víctima de sus héroes: Segunda parte
De amenazas y presiones pasan a la desaparición
DESCUBIERTO EL ABUSO QUE COMETIÓ CONTRA ÁNGELA, DANIEL TENORIO FUE ARRESTADO. DURANTE EL JUICIO LA ESPOSA DEL POLICÍA INTENTÓ INTIMIDAR A LOS PADRES Y DESACREDITAR SU LUCHA
Por Eduardo Sierra
Martes 21 de Octubre/2008
De amenazas y presiones pasan a la desaparición
DESCUBIERTO EL ABUSO QUE COMETIÓ CONTRA ÁNGELA, DANIEL TENORIO FUE ARRESTADO. DURANTE EL JUICIO LA ESPOSA DEL POLICÍA INTENTÓ INTIMIDAR A LOS PADRES Y DESACREDITAR SU LUCHA
Por Eduardo Sierra
Martes 21 de Octubre/2008
CHUIMALHUACÁN.- Cuando asumen el cargo como guardianes de la ley, los policías juran ante la bandera proteger y servir a la sociedad. En el caso de Ángela Solanch Rodríguez Martínez, ninguna de esas dos promesas se cumplió.
La paradoja es que Ángela admiraba la labor policíaca.
En las investigaciones de la causa penal 114/2008 está asentado que el Grupo CEISAR, de la Procuraduría estatal, durante una inspección en el domicilio de la menor, en la Unidad Habitacional El Molino, halló recorets de periódico, fotografías e información relacionada con casos policíacos.
En sus cuadernos escolares quedaron plasmados dibujos y frases alusivas a esos hombres con placa y uniforme, cuya misión es salvaguardar la integridad de los ciudadanos y sus posesiones. Proteger y servir… palabras huecas para una niña muerta.
Luego de que Daniel Tenorio fue arrestado, la búsqueda de justicia se convirtió en un suplicio para Ángela y su familia.
En lugar de encontrar, como se supone que debería de ser, el apoyo de las autoridades para castigar a un policía que abusó sexualmente de una niña de 13 años, se toparon con amenazas, intimidaciones, ataques y calumnias.
Inclusive, Carlos Ugalde Sixtos, director de Seguridad Pública de Chimalhuacán, pretendió atenuar la conducta de sus subalternos al manifestar que la niña de secundaria estaba mal de la cabeza, que tenía problemas mentales y que le gustaba acostarse con uniformados.
El objeto era claro: que Ángela se retractara de su acusación contra Daniel Tenorio.
Longino, el padre de la muchacha, cuenta que en cierta ocasión, durante las diligencias judiciales, se le acercó el comandante Raúl González Galindo, jefe de Tenorio en la Agencia de Seguridad Estatal, y le disparó a quemarropa una sucia propuesta:
-¿Qué, cómo nos arreglamos?, ¿o que, la que manda es su esposa?
De la misma forma, la familia fue presionada tanto por funcionarios públicos, como por familiares del policía detenido, tanto en persona como por teléfono. El hostigamiento era incisivo.
Inclusive, durante una audiencia en el Juzgado Tercero de Primer Instancia en Materia Penal, con sede en Nezahualcóyotl, Aángela entró al baño y hasta allá fua a alcanzarla Itzel Carrasco Castillo, la esposa de Daniel Tenorio, para proponerle un trato:
-Deja la denuncia, yo dejo a mi marido y te prometo que se casa contigo. Él es bueno –le dijo la mujer refiriéndose a Daniel, el policía violador. “El es bueno”, insistió.
Después de conocer a Itzel en los sanitarios, Ángela lloró por primera vez. Y por primera vez sintió la tentación de desistir y dejar impune el delito del que había sido víctima. El apoyo de sus padres, Longino y Patricia, fue decisivo para que continuaran con su lucha.
-Si hubiera actuado de otra manera… quisiera que estuviera mi hija, pero… ¿arrepentirme? Eso no –reflexiona ahora en voz alta el señor Longino Rodríguez.
-Son las consecuencias de alzar la voz, de exigir que se imparta justicia y de buscar un cambio –interviene su esposa, Patricia Martínez.
-Otro camino era hacer valer la ley por mi propia mano, como padre enojado, pero decidimos tomar el camino de la derecha –sentencia el papá para sustentar el porqué de su decisión de seguir adelante con el proceso contra el policía violador.
-¡El “hubiera”, no! Se tomó en su momento la decisión –puntualiza la mamá, quien aún ahora está convencida que la decisión fue la correcta.
De esa forma, el juicio siguió adelante. Enlas audicencias quedó en claro que Daniel Tenorio se aprovechó de su cargo como servidor público para seducir a la niña. Estaba asignado al Programa Escuela Segura y así fue como en uno de sus rondines, en la Secundaria Calmecac, conoció a Ángela y comenzó a establecer una relación con ella, a ganarse su confianza, a envolverla en sus redes.
-¿Cómo se explica que los mismos policías encomendados a proteger a los alumnos se anden ligando a las chavitas? –reclama indignada la abogada de la familia, Leticia Zúñiga.
En su testimonio, Ángela explicó que Daniel Tenorio la llevó al hotel Peña Blanca en una camioneta pick-up roja. Estuvieron de las 21:00 horas del 22 de marzo hasta las 6:00 horas del día siguiente.
El acusado negó los hechos. Sin embargo, la bitácora del hotel lo desmintió. Ahí estaban claramente asentados los horarios y las placas de los vehículos que ingresaron.
La pick up roja con placas KU-55448 resultó ser propiedad de Álvaro Tenorio Agulilar, padre del policía.
El 24 de mayo de 2006, Ángela tenía cita en el los juzgados de Ciudad Nezahualcóyotl para ampliar su declaración. Sin embargo, no llegó. Tres días antes había desaparecido por segunda ocasión. Cuando la volvieron a encontrar, estaba muerta.
MAÑANA:
Ella los admiraba,
ellos la mataron
1 comentario:
los hechos cometidos por estas bestias, merecen la pena maxima y nosotros como ciudadanos debemos exigir justicia para que actos tan atroces como estos no se repitan.
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