SE REANUDA LA LIGAMX LEÓN VS MAZATLÁN

lunes, octubre 20, 2008

DESCOMPOSICIÓN



Ángela, víctima de sus héroes: Primera de cuatro partes

Violada por un policía

EN MARZO DEL 2006, UN POLICÍA MEXIQUENSE ASIGNADO AL PROGRAMA ESCUELA SEGURA HIZO AMISTAD CON UNA NIÑA DE 12 AÑOS. ESA RELACIÓN TERMINÓ EN TRAGEDIA Y LLEVÓ A LOS PADRES DE LA MENOR A EMPRENDER UNA LARGA LUCHA PARA ENCONTRAR LA JUSTICIA.

Por Eduardo Sierra

Lunes 20 de Octubre/2008

CHIMALHUACÁN.- Ángela Solach Rodríguez Martínez sentía una fascinación especial por la vida policíaca. Sus padres dicen que la niña quería ser agente de la ley. De hecho, coleccionaba recortes de periódicos sobre casos policíacos y en sus cuadernos dibujaba y escribía frases sobre esos personajes de placa y uniforme.
Eso le facilitó al policía estatal Daniel Tenorio, de 30 años, establecer contacto con la niña de 13, sin que sus padres lo supieran. Ella era estudiante del primer grado de secundaria, él estaba adscrito al programa Escuela Segura y la conoció en uno de sus rondines.
El miércoles 22 de marzo de 2006, después de algunos meses de conocerla, él la encontró cuando ella iba del trabajo de sus padres a su casa. No era la primera vez que sucedía. Charlaron un tiempo tras lo cual, Ángela subió a la camioneta roja que manejaba el oficial. La llevó a un hotel de paso, el Peña Blanca, por los rumbos de Santa María Nativitas, donde sostuvo relaciones sexuales con la menor.
En tanto, Longino y Patricia, los padres de la niña comenzaban a preocuparse porque su hija no llegaba a casa. Esperaron inútilmente. Esa noche por primera vez no durmió en casa.
Acudieron al Centro de Justicia de Chimalhuacán, pero las autoridades se negaron a levantar un acta por desaparición de persona. Como si su desaparición pudiera darles tregua, el personal en turno les recomendó que regresaran 24 horas después, en caso de que no aún no (sic) apareciera la niña.
-Se le cuidaba. Nunca había faltado a casa, nunca se había quedado fuera –relata su madre, Patricia Martínez, con la mirada clavada en el suelo.
-¿Cómo se explica que los mismos policías encomendados a proteger a los alumnos se anden ligando a las chavitas? –cuestiona la abogada de la familia, Leticia Zuñiga.
Al día siguiente, ambos padres siguieron la búsqueda, que los levó a visitar a las amigas de su hija, a sus compañeras de escuela, a su abuela… finalmente llegaron a casa de una hermana de la mamá. Ahí estaba Ángela. La acompañaba un policía de la Agencia de Seguridad Estatal, quien se encontraba detrás de la puerta. Los padres se ocuparon de verificar que su hija estaba bien.
Daniel Tenorio Buendía, vestido con pantalón de mezclilla, playera blanca y una chamarra negra, intervinó y le dijo al papá de Ángela:
-Ayer encontré a su hija en una calle, la estaban molestando unos muchachos, entonces decidí llevarla a mi regimiento y la dejé esperando en una patrulla, porque tenía que atender un operativo.
Padre y policía se despidieron de mano y el papá le agradeció al agente por regresar sana y salva a su hija.
-Ya no le buscamos más –cuenta la madre.
Hasta ahí la historia parecía haber terminado con un final feliz. Sin embargo, Ángela no era la misma de siempre. “Sol”, como la llamaban ellos presentaba un comportamiento extraño, distinto a como ella acostumbrara a ser. Sus padres ahora recuerdan que se mostraba inquieta a ratos, deprimida en otros momentos.
Varios días después, una llamada telefónica terminó por revelarles a los señores Rodríguez la realidad.
--¿Usted es el papá de Ángela?-- le inquirió una voz de mujer a Longino y sin esperar respuesta, le dijo—Su hija anda con mi esposo.
--¿Cómo que mi hija anda con su esposo? –cuestionó el padre de Ángela a su interlocutora.
Esa llamada y el cambio radical en el humor de Ángela, llevó a sus padres a hablar con ella. Finalmente, la niña reveló la verdad que había querido ocultar todos esos días.
--Entre la charla, el policía me convence de que lo acompañe a su agrupamiento en una camioneta roja y me lleva a algo así como un dormitorio donde comenzó a acariciarme, pero en el otro cuarto había unos oficiales –relató la adolescente a sus padres.
--El le pregunta –continúa narrando el padre—que si le gustaría que se fueram a otro lado, a lo cual ella accede. Y salen al famoso Hotel Peña Blanca, hotel ubicado en Nezahualcóyotl 6, Colonia Santa María Nativitas, y pagó 170 pesos por una habitación con cochera.
Al llegar a ese punto de la historia, Longino y Patricia entendieron que tenían que elegir entre dos caminos: exigir justicia y transitar por el tortuoso sendero del burocratismo mexiquense, o quedarse callados, ignorar la voz de su hija y tratar de olvidar el asunto. Juntos acordaron demandar justicia.
Tras comprobarse, por medio de un examen médico, el abuso sexual, las abogadas Leticia Zuñiga y Sandra Camacho les recomendaron a los padres de Ángela presentar una denuncia contra Daniel Tenorio Buendía, por el delito de “violación equiparada”, como se denomina al sostener relaciones sexuales con menores de 14 años, aun cuando haya sido con el supuesto consentimiento de éstos.
El 30 de marzo de 2006, Longino y Patricia acudieron a la Agencia del Ministerio Público de Chimalhuacán a levantar la denuncia CHIM/III/1708/06. Casualmente, Daniel Tenorio ingresó a las instalaciones del Ministerio Público, justo cuando se estaba levantando el acta en su contra. Al verlo, Longino lo reconoció de inmediato, lo que derivó en su detención.
--Yo no la conozco, jamás los he visto a ustedes, ni a ella –aseguró el policía, tratando de negar que apenas siete días atrás había estado con ellos. No le funcionó el truco. La averiguación previa fue consignada bajo el número de causa 87/06.
Con el policía violador en la cárcel, comenzaron los intentos para amedrentarlos y obligarlos a desistirse de su acusación, y los Rodríguez iniciaron un nuevo viacrucis que terminaría con el sacrificio de Ángela


MAÑANA:
Pasan de amenazas
y presiones al secuestro

2 comentarios:

Anónimo dijo...

ké poca... esos polis nada más se la pasan afectando gente, sin realizar su labor de proteger la integridad de las personas.

Anónimo dijo...

los policias no son culpables,solo lo son los padres por no cuidar a sus hijos,los señores lonjino y patricia deberian hablar con la verdad ya q pagaron para q maten a los policias y a la esposa de daniel,segun patria quiere q se haga justicia y ella pq no lo hace,si son culpables se van quedar pero si no lo son van a ser libres,yo si creo en la inocensia de ellos y culpo alos padres por vender,explotar y prostituir a su hija sol.