Ayer por la tarde acudí al edificio de la Exprepa Centro a presenciar el inicio del ciclo de mesas de análisis que han denominado Las venas abiertas de América Latina, título que retomaron (pero que nunca aclararon los organizadores) de la estupénda obra de Eduardo Galeano.
La comparecencia la inició Benjamín Ortega, misma que fue suspendida por la incesante lluvia.
Lamentablemente no puedo dejar de mencionar, más bien cuestionar, el por qué Benjamín aparece en este tipo de eventos; su 'ponencia' no tuvo pies ni cabeza. Como siempre, trató de presentar -según él- un enfoque del Estado Mexicano desde una perspectiva... tal vez abstracta... creo que se le pasó la mano porque la verdad, nunca la entendí, además de que la trató de matizar con poemas que por lo rápido de su lectura, se volvió imcomprensible, y sino, que se lo pregunten a Jaime Avilés, que ya no veía la hora en que terminara.
Afortunadamente la lluvia se hizo presente y eso agilizó la conclusión de la participación del susodicho.
Benjamín llegó a ser el titular del noticiero principal de Radio UAQ, aventura que le duró solamente una semana, pues trató de implementar el mismo estilo -incluidos algunos poemas-, pero su carencia de oficio y el no entender de lo que se trataba el ser conductor de un noticiero, le costaron caro.
Recuerdo hace algunos años, cuando nos encontrabamos en una conferencia en algunos de los auditorios universitarios, llegó el turno de preguntas y respuestas; al pretender realizar su pregunta, Benjamín comenzó su interminable y confusa letanía, al grado que la misma audiencia le comenzó a silbar (si, también eso es falta de respeto) y el ponente, quien tendría que reponder a la pregunta, lo apresuró a que la realizara, pues ya llevaba mucho tiempo sin aterrizarla, fue bastante penoso.
Después de esta raspada al buen Benjamín (que espero algún día me agradezca pues es por su bien), pasemos a lo importante.
A continuación, tocó el turno al columnista del periódico La Jornada, Jaime Avilés.
Jaime realizó una diserción puntual del manejo que el gobierno mexicano le ha dado a los bienes nacionales, desde el sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado, donde mencionó que en ese entonces, el gobierno contaba con alrededor 1,100 empresas paraestatales y que al momento, no le quedan más de 50.
Abordó igualmente, la posición del PRI nacional, al proteger a grandes empresarios como los dueños de las principales cadenas televisivas del país, lo cual dio paso a que se explicara el por qué del comportamiento de los repetidores de noticias a nivel nacional y sus repetidoras localmente, que se han convertido en una verdadera mafia al servicio de los partidos políticos.
También, Avilés trató el tema de la desaparición del SME. Mencionó (lo que otros medios ya han señalado) que no se trató nunca de sanear a la ahora extinta paraestatal, sino de acabar con el sindicato que representa un verdadero problema para entregar a esta empresa a manos ajenas al gobierno para su comercvialización, tal como ya se viene ocurriendo aun violando la propia Constitución.
Entre la concurrencia pude ubicar a la exdiputada por el PRD, Carmen Consolación González; al excandidato a la rectoría de la UAQ, Bernardo Romero; al excandidato a diputado local por el PT, Ángel Balderas, entre otros.
Lo mejor de la tarde-noche fue el magnifico marco que se generó con la lluvia, en un edificio que resaltó su estupénda arquitectura bajo la generosa caída de agua que, momentáneamente, suspendió el evento, lastima que Benjamín Otega me hizo recordar el por qué dejé de asistir a este tipo de actos.
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