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viernes, abril 09, 2010

EN MI OPINIÓN...

Un tema que se encuentra actualmente en debate nacional es si deben o no legalizarse algunas de las drogas de mayor consumo en el país, entre ellas, la mariguana.

Al respecto, hay una corriente muy fuerte que se ha manifestado afirmativamente a esta cuestión; empresarios, políticos, escritores apoyan su legalización, como el escritor mexicano Carlos Fuentes, por ejemplo.

Esta posición la justifican mediante el argumento de que se le cierra la llave que le provee los recursos económicos al crimen organizado en su modalidad de narcotráfico, y ciertamente, encuentro algo de razón en ello.

Sin embargo, habría que aclarar que las drogas susceptibles de legalizar son las llamadas blandas, como la mencionada mariguana, no drogas sintéticas que son las causantes de los mayores estragos físicos a quienes las consumen e inmensamente más adictivas que el cannabis.

De lo anterior se desprende entonces, que el tráfico y venta ilegal se concentraría en las drogas sintéticas, lo cual daría como resultado la agudización de la lucha por las rutas y plazas entre los diferentes cárteles que actualmente operan en el país, y, además, se corre el riesgo de que se incremente considerablemente el número de consumidores de mariguana.

Claro, también habría beneficios, pues se abriría una nueva variante para el turismo internacional, ya que México se volvería bastante atractivo para miles de adictos de otros países, como sucede actualmente en Holanda.

En lo personal, consideró errónea la posición de quienes piensan que con esta acción se atemperaría la brutal guerra entre narcos que no sólo cobra a diario víctimas mortales entre ellos sino también, alcanza a ciudadanos ajenos totalmente a esta cruente batalla, que mantiene en permanente zozobra a prácticamente toda la sociedad mexicana.

Y creo que no sería así porque el narcotráfico es tan sólo uno de los ramajes que integran el crimen organizado, que según el especialista en seguridad nacional, Edgardo Buscaglia, llegan hasta 22 las actividades delincuenciales que estas bandas realizan, entre ellas, el narcotráfico, el secuestro, el robo a gran escala, extorsión, la piratería, entre otros más.

Por esta razón no creo conveniente que proceda la petición de legalizar algunas drogas porque - a pesar de lo duro que pueda resultar-, el narcotráfico representa una válvula de escape al crimen organizado, y si se le cancela esta vía, se abrirán otras más desequilibrantes para la población como el mismo secuestro.

Hay tres problemas estructurales que visualizo en esta situación:

Primero, no hay capacidad técnica, logística y de inteligencia para hacerle frente a estas organizaciones que por otro lado, llevan un ritmo de expansión tremendo aprovechando la crisis en que se encuentra sumido nuestro país.

Segundo, los cuerpos policiacos, militares, así como instituciones gubernamentales de todos los niveles, se encuentran infiltrados por el crimen organizado, situación que nos deja en total vulnerabilidad a los ciudadanos, cuando, efectivamente, nos enteramos que los encargados de procurar justicia son los mismos que, o bien cometen los delitos o, le brindan protección a los delincuentes.

Tercero, las políticas de prevención a las adicciones implementadas por los gobiernos federal, estatal y municipal, no están resultando efectivas, y las pruebas están en que el número de adictos se incrementa considerablemente y a una velocidad vertiginosa.

El narcotráfico representa, por sus repercusiones sociales, quizá el mayor problema social que enfrenta…no, más bien que tiene enfrente nuestro país, y no podrá ser ni siquiera estabilizado si no hay una política integral de combate, que incluya entre sus líneas de acción: campañas de prevención efectiva, espacios educativos y deportivos de acceso para todos, estabilidad económica y empleos bien remunerados, extinción de dominio, es decir, atacar el motor de los grupos criminales que son los recursos económicos, limpieza de corporaciones policiacas y mecanismos que permitan diagnosticar con relativa frecuencia el nivel de confianza de sus elementos.

En el caso de Querétaro, me parece que tampoco se está atendiendo este problema adecuadamente, es más, se está dejando mucho a la deriva basadas las autoridades en que no hay crimen organizado porque no hay ejecuciones, una pueril justificación desvirtuada por la creciente aparición de puntos de venta de droga, las detenciones y por las claras evidencias que se han encontrado no sólo a últimas fechas sino de varios años atrás.
Es importante que los ciudadanos tomemos partido en este asunto y actuemos en lo que a nuestro alcance tengamos, sobre todo en materia de prevención y denuncia, debemos llenar el vacío que el gobierno está dejando en el camino, de lo contrario, será el propio crimen organizado el que lo haga (como ya lo viene haciendo) y entonces si, la situación se volverá incontrolable, estamos en el límite.

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