SE REANUDA LA LIGAMX LEÓN VS MAZATLÁN

lunes, julio 29, 2013

¿POR QUÉ BRASIL PUEDE Y MÉXICO NO?

La pregunta no está enfocada a dirimir la situación pambolera entre ambos países, sino a cómo la sociedad brasileña basada en organización y movilizaciones masivas, pudo revertir la decisión de la presidenta Dilma Rousseff, referente al aumento del costo en el transporte colectivo en Sao Paulo, y por qué, precisamente en nuestro país, no ha sido posible frenar la despiadada avalancha de afrentas,  que desde el gobierno en todos sus colores y niveles, se viene gestando en contra de la sociedad mexicana, no incluyendo potentados, claro está. 
Aun cuando la explicación a este contexto debe resultar bastante clara, no lo es para muchas personas, que se manifiestan acremente en las redes sociales ofendiendo a los ciudadanos que -dicen ellos- no actúan en consecuencia, y por el contrario, se mantienen indiferentes ante los embates de la clase política que daña principalmente a los que menos tienen.
A esta gente he dado por llamarla "revisionistas de izquierda", por acomodar los postulados de esta corriente ideológica a su propia conveniencia y sentido, que por denunciar (muchos sólo en redes sociales) se creen con el derecho a denostar y humillar, cayendo con ello en una aberrante contradicción, por lo siguiente:
Se erigen como defensores de la democracia, de la justicia social, de los más vulnerables... de la tolerancia; sin embargo, son los primeros en ser intolerantes cuando una persona no piensa como ellos; la sobajan, la llenan de improperios. Son los "demócratas totalitarios", pues no importa qué opinen los demás, su dicho es la única opción; se dicen libre-pensadores y son ellos quienes trasgreden uno de los derechos elementales de los seres humanos, a ser libres, pues les dicen lo que deben hacer, pensar, decir, y quien no acate tan imperativas órdenes, son llamados pendejos. Como antes lo señalé, es una aberrante contradicción.
Pero, entonces: ¿por qué en Brasil... sí se pudo? Varios aspectos a nivel estructural influyeron para que así sucediera, y se puede resumir en la sentencia que la propia presidente de aquel país lanzó cuando se registraban las movilizaciones, en plena Copa Confederaciones: "... las manifestaciones pacíficas son legítimas y propias de la democracia...". Una simple afirmación de este tipo, no tiene lugar en nuestro país, cuando surge una movilización, de inmediato es atacada y descalificada por el propio gobierno, en comparsa con medios de comunicación.
Sin embargo, no es sólo la pertinente reacción que tuvo la presidenta Rousseff sobre el conflicto, pues la misma, está sostenida en una plataforma política, ideológica y social que dirige al país del Orden y Progreso (leyenda que lleva en su bandera) desde hace tiempo. Veamos, por ejemplo, la importancia (y diferencia con respecto a México) que tiene la gente para un gobierno de corte netamente estadista: "... los avances sociales de los dos gobiernos de Lula: 250% de aumento al salario mínimo, reducción de la desigualdad a su nivel más bajo desde los sesenta, expansión de una nueva clase media baja (54% de su población), reducción significativa de la pobreza (35 millones de pobres menos) y combate a la discriminación, acciones afirmativas para las poblaciones negra e indígena." (Proceso 1914 p. 48). Además de tener implementados diversos programas sociales de índole educativos y culturales, enfocados al legítimo desarrollo integral de los brasileños.
¿Y México? México es... otra cosa. Comenzando por el sistema político mexicano que es de lo más corrupto, absorbente y represor que hay en el mundo. Baste ver la sentencia absolutoria que acaba de recibir Raúl Salinas de Gortari por enriquecimiento ilícito; además, tenemos a los Romero Deschamps, robando impunemente; a los Arturo Montiel, a los Granier, que de haber ganado el PRI nuevamente en Tabasco, sus fechorías nunca se hubieran conocido.
 No hay un gobierno, hay un partido en el poder que controla absolutamente todo: medios de comunicación, jueces, grupos disidentes, aplicación de justicia, forma parte del crimen organizado y cuya oposición no existe, y lo hemos notado más recientemente, cuando de forma grosera, los partidos -que debieran ser de oposición- firmaron el alevoso "Pacto por México" para legitimar las prácticas corruptas y clientelares que este sistema de partidos totalmente podrido, ha emprendido contra los mexicanos, utilizando mecanismos de control impresionantes, no siendo la televisión (como muchos erróneamente creen) el principal, sino la ignorancia y la pobreza de la gente, que alcanza la cifra lacerante de 60 millones de mexicanos.
Eso los "revisionistas de izquierda" no lo entienden o, no lo quieren (por conveniencia) entender, y se lanzan a despotricar contra la gente que ha crecido con las únicas aficiones y costumbres que conocen.
Hace unos días sostenía una álgida discusión con un dirigente de la Coordinadora Nacional de la Educación (CNTE) -vía Facebook- sobre este asunto, una de las organizaciones consideradas más radicales dentro de la disidencia no sólo magisterial, sino de corte anti-sistema, organización que me parece es  referente de la lucha social en nuestro país.
El compañero compartió las mismas inocuas ideas de creer que ofendiendo y evidenciando la ignorancia de la gente, es la mejor forma de crear conciencia entre la misma... menuda equivocación. Así se lo hice ver y lo que a continuación esperaba sucedió, no aceptó (ni resistió) una opinión distinta, y terminó por eliminarme de sus contactos. Esta acción permea entre la gente que se dice de izquierda y en mucho ha contribuido a que otras personas no crean en esta forma de hacer política o de movilización, situación que también se viene sucediendo en el seno de la izquierda queretana; pero ya abordaremos ese tema ampliamente en otra ocasión; lo anterior sólo es una anécdota que había que abordar por la referencia que aporta sobre el tema que nos ocupa.
Entonces... ¿qué hacer? (diría Lenin) Los "revisionistas de izquierda" pensarán que la movilización de masas bastaría para desmantelar al poderoso aparato de Estado que todo lo controla... No es así. Para que esto sucediera, tendría que darse un movimiento social del más alto nivel, reduciendo esto a una sola opción: La Revolución.
El problema se encuentra enquistado en lo más profundo de este podrido sistema. Atacarlo de manera desorganizada y sin un proyecto viable (que es lo que ha venido sucediendo), sólo desgasta a la gente y menos decide participar, pues sus esfuerzos los ven destinados a la nada, o peor aún, son utilizados por trepadores para ganar posiciones personales.
Se requieren de líderes conscientes, con capacidad de movilización, pero que a la vez, que sepan diagnosticar correctamente los conflictos y aprovechar de manera eficiente las áreas de oportunidad que ello les brinda, y dejar de basarse en frases y carteles motivacionales que por más que se repliquen en las redes sociales, simplemente ahí se quedan y sólo sirven de catarsis para otros que al darle "me gusta" creen ya ser partícipes de la denuncia.
Conocer la historia de los movimientos sociales en nuestro país, resultaría de mucha ayuda para entender, en principio, que los pocos beneficios sociales que aún nos quedan, fueron gestados bajo el manto de duras batallas y, que los mexicanos saben responder cuando hay líderes congruentes, como decía el Subcomandante Marcos (no santo de mi devoción, por cierto), saben el "mandar obedeciendo"; entonces, y sólo entonces,  la raza cósmica (citando a Vasconcelos)... despertará...

No hay comentarios.: