Es claro que gobierno del estado (de Querétaro) puso en funcionamiento a todo el aparato de análisis político que tiene a su servicio, enfocado a la atención de un punto único: Manejo de Crisis, generada ésta, por el fallido programa de transporte urbano denominado Red Q. Es así, que el gobernador Calzada reconoce (con todo lo que esto representa) las fallas del citado programa y a la par ofrece disculpas a los ciudadanos por las molestias derivadas del mismo; además del revire en el retiro de rutas que ahora vuelven a circular, un triunfo, sin duda, de los detractores de este gobierno y de la oposición.
Más allá que esta situación echa por tierra todas aquellas insulsas defensas que algunos voceros a sueldo realizaron sobre el programa en cuestión, lo que hay que analizar, a mi juicio, son dos situaciones: 1) la organización ciudadana, que viendo la magnitud del problema, tomó cartas en el asunto y, espontáneamente, se organizó y actúo para disipar en lo posible el nudo en que funcionarios vía Red Q envolvieron a los usuarios del autotransporte de servicio público.
Más allá que esta situación echa por tierra todas aquellas insulsas defensas que algunos voceros a sueldo realizaron sobre el programa en cuestión, lo que hay que analizar, a mi juicio, son dos situaciones: 1) la organización ciudadana, que viendo la magnitud del problema, tomó cartas en el asunto y, espontáneamente, se organizó y actúo para disipar en lo posible el nudo en que funcionarios vía Red Q envolvieron a los usuarios del autotransporte de servicio público.
Autos particulares se convirtieron en rutas que lo mismo llevaban que traían a usuarios que se quedaban varados por las insuficiencias de rutas. Fue así que nació el otro programa, netamente ciudadano: "Raid Q", con tal éxito que ya algunos políticos se subieron al barco e, incluso, se lo han querido adjudicar, cosa que les ha resultado muy difícil.
Y otra de las cosas que debemos considerar es el tremendo costo político que esta pifia le ha originado a gobierno del estado y más puntualmente, al gobernador José Calzada Rovirosa. Un programa con poca transparencia y con visos de influyentismo, que fue pésimamente planeado (si es que hubo una planeación) y que desestabilizó al ciudadano común y le generó una fuerte animadversión hacia el autor de tales desatinos, que por supuesto, han sido empujadas y apoyadas por las distintas fuerzas políticas, en detrimento de un PRI-gobierno que, desde hace unos meses, ya no las ve todas consigo, al menos en el ámbito local, y eso en los tiempos, que ya son de fuerte movilización electoral, comienzan a mostrar definiciones y a cambiar de tono el horizonte que apenas hace unos meses se veía... claramente tricolor...
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