En la mayoría de los libros que enseñan el arte de jugar al ajedrez, tienen como objetivo principal que el lector autodidacta aprenda a anticiparse a las jugadas de su oponente y ganar confianza en las propias. El análisis político es la guía para que todo actor social obtenga los mismos conocimientos y beneficios pero aplicables en el ajedrez político.
He notado que muchos dirigentes de organizaciones sociales, llámense éstas, partidos políticos, sindicatos o dependencias de gobierno, realizan sus “estrategias” sobre la marcha, es decir, según le vayan surgiendo los problemas o contratiempos, no hay prevención y por tal razón luego les andan dando una “zapatiza”.
Actuar de esta manera es entregarse “de a pechito” al oponente si es que este último sí utiliza estrategias planteadas con anterioridad en base a la información que ha recabado que por otra parte, es el sustento de lo realizable y lo no realizable, de lo probable y lo no probable, de lo conveniente y de lo no conveniente, por citar sólo algunos rubros para lo cual ayuda la INFORMACIÓN y con ella, el ANÁLISIS y los posibles ESCENARIOS.
Me gusta usar la analogía del comportamiento geopolítico, con el ajedrez, porque éste, es un juego de estrategias, de paciencia, de contraataque, de conocimiento, de análisis, de oportunidades, de errores, de aprovechar esos errores, de confianza, de seguridad, en fin, de temple los actores o jugadores.
La improvisación en ambos casos no arroja buenos resultados, por el contrario, una mala ‘apertura’ en el juego, puede significar la derrota del jugador que así la haya realizado y dependerá de su habilidad y conocimiento para tomar las decisiones correctas que le permitan mover sus piezas de forma correcta y lograr posicionarse nuevamente en la partida, de no ser así, la única partida que le quedará, será la de jefa que le darán por wey.
He notado que muchos dirigentes de organizaciones sociales, llámense éstas, partidos políticos, sindicatos o dependencias de gobierno, realizan sus “estrategias” sobre la marcha, es decir, según le vayan surgiendo los problemas o contratiempos, no hay prevención y por tal razón luego les andan dando una “zapatiza”.
Actuar de esta manera es entregarse “de a pechito” al oponente si es que este último sí utiliza estrategias planteadas con anterioridad en base a la información que ha recabado que por otra parte, es el sustento de lo realizable y lo no realizable, de lo probable y lo no probable, de lo conveniente y de lo no conveniente, por citar sólo algunos rubros para lo cual ayuda la INFORMACIÓN y con ella, el ANÁLISIS y los posibles ESCENARIOS.
Me gusta usar la analogía del comportamiento geopolítico, con el ajedrez, porque éste, es un juego de estrategias, de paciencia, de contraataque, de conocimiento, de análisis, de oportunidades, de errores, de aprovechar esos errores, de confianza, de seguridad, en fin, de temple los actores o jugadores.
La improvisación en ambos casos no arroja buenos resultados, por el contrario, una mala ‘apertura’ en el juego, puede significar la derrota del jugador que así la haya realizado y dependerá de su habilidad y conocimiento para tomar las decisiones correctas que le permitan mover sus piezas de forma correcta y lograr posicionarse nuevamente en la partida, de no ser así, la única partida que le quedará, será la de jefa que le darán por wey.
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