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lunes, agosto 20, 2012

CIENTÍFICO SOCIAL




Prácticamente todos los fenómenos de cualquier orden que rigen la vida sobre la tierra, encuentran una explicación en las diferentes ramas de las ciencias, según sea el caso; sin embargo, los fenómenos sociales se diferencian en su estudio a los fenómenos físicos, químicos y biológicos, entre otros, a que las variables o sustancias empleadas en estos últimos, utilizados para manipular los experimentos, mantienen un comportamiento más uniforme, debido a que el objeto de estudio en los fenómenos sociales, es el más complejo de los elementos: el ser humano, ya sea como individuo, o como organización.
Si bien existen comportamientos generales en ciertas sociedades o individuos, al científico social le resulta complicado establecer patrones de comportamiento debido a la infinidad de variables que pueden y deben ser consideradas para el estudio tan sólo de un solo fenómeno registrado dentro de la sociedad, como puede ser, por ejemplo, una elección, donde son muchos los calificados para emitir una opinión, pero muy pocos los acertados, situación que no hace mucho, apenas tuvimos la oportunidad de corroborar.
Volvamos al caso de las elecciones que tuvieron lugar en julio pasado en nuestro país. Esto resulta bastante interesante, pues las variables más importantes nunca fueron los mismos candidatos, sino, precisamente, su entorno: participación de los medios de comunicación, nivel educativo de los votantes, sistema político imperante, comportamiento y aplicación de las leyes, movilizaciones espontáneas y orquestadas, recursos económicos, estructuras y, por supuesto, la campaña misma.
Para el científico social comprometido, el método de investigación más concurrido sigue siendo sin duda alguna, por su eficacia: la observación. Lo malo, es que dicho método no es utilizado por la mayoría de “científicos sociales” no comprometidos que día con día realizan y proyectan “análisis” al por mayor en los diversos medios de comunicación a lo largo y ancho del país, de ahí que prácticamente ninguno acertó a lo acontecido posterior a la elección presidencial.
El trabajo del científico social realizado con disciplina, conocimiento y convicción, resulta apasionante, pues no sólo puede interpretar y explicar comportamientos registrados en el pasado, también, puede predecir, prevenir y encauzar comportamientos venideros, es algo así como la lectura de cartas pero considerando elementos reales y sustentando el análisis, sobre una base científica.
Lo anterior se desprende, a que hace algunas semanas, una persona solicitaba de manera eufórica “pruebas” a ciertas aseveraciones realizadas por mi persona en una publicación. Esta persona, dentro de su evidente formación limitada, cree que el resultado de un estudio realizado sobre todo comportamiento individual o de grupo, debe ir acompañado de fotografías, y videos, documentos sellados y con firmas o, declaraciones verbales; si ese fuera el caso, los antropólogos e historiadores, sin contar a politólogos, filósofos, sociólogos y psicólogos, sencillamente, no tendrían campo de estudio, pues poco de registros de los antes mencionados pueden obtener del estudio del pasado y aun, del presente.
El estudio de cualquier ciencia, abre una puerta enorme a un mundo tan infinitamente desconocido como emocionante y enriquecedor, basta con observar una sola gota de agua recorrer un vaso; la flama en un cerillo extinguirse, o una sola estrella brillar en el firmamento… una sola…

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