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lunes, mayo 26, 2014

OPINIÓN





Con otra perspectiva
Sábado, 24 de mayo de 2014

►Ya lo había afirmado y ahora lo reitero, que a propósito de la educación, esto es, de la formación, Gabriel García Márquez escribió: “Al mismo tiempo, todos estamos...

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POR FILIBERTO LÓPEZ DÍAZ

Ya lo había afirmado y ahora lo reitero, que a propósito de la educación, esto es, de la formación, Gabriel García Márquez escribió: “Al mismo tiempo, todos estamos de acuerdo, al parecer, en que debemos de estar alerta contra la tendencia del Estado a desentenderse de la educación y encomendarla a los particulares. El argumento en contra es demoledor: la educación privada, buena o mala, es la forma más efectiva de la discriminación social”; sin embargo, el cuestionamiento es: ¿Qué entendemos por el hecho de que el Estado no se desentienda de la educación y la encomiende a los particulares? ¿Cuál es el concepto universal, nacional y en Querétaro, de la educación pública?, pero de manera sobresaliente, ¿Cuál en realidad las funciones y objetivos de una universidad pública y sus diferencias con las privadas?
La respuesta fácil y no del todo cierta, es que las universidades privadas son un negocio redondo, ya que en algunas de ellas sólo falta que al estudiantado le cobren por ir al baño; sin embargo, entendemos por universidad pública, a la expresión más sublime, recta, honesta y con amplia plantilla de catedráticos, para preparar moral, ética, artística y científica a los profesionales del mañana.
El ejemplo más cercano por analizar, por supuesto lo tenemos en la Universidad Autónoma de Querétaro.
La Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) es una institución altamente valorada por la sociedad queretana; es el espacio por excelencia para la movilidad social. Los estudiantes, los profesores, los trabajadores administrativos y las autoridades universitarias tienen el compromiso de cuidar a esta noble institución para que siga cumpliendo con su misión de educar en la verdad y en el honor, de formar profesionistas que respondan a las necesidades sociales y contribuyan al diseño de políticas sociales para alcanzar nuevos niveles de bienestar de la población.
La historia de la UAQ está ligada a la historia de Querétaro en el sentido más positivo posible; los profesionistas emanados de sus aulas, han sido auténticos promotores del desarrollo económico y social de la entidad.
Lo que ocurre en la Universidad Autónoma de Querétaro es siempre un asunto de interés de todos, no solamente porque el subsidio público que recibe proviene de los impuestos que pagamos los ciudadanos, sino porque es el lugar en el que se forman nuestros hijos. Es cierto que la Universidad goza de autonomía para gobernarse, tanto en términos económicos como en sus formas de gobierno y administración del presupuesto; pero ello no la exime de rendirle cuentas a la sociedad a la que se debe.
Un aspecto trascendente es que la Universidad estuvo sin plan de desarrollo prácticamente por dos años, lo que abrió las puertas a que muchas decisiones académicas se tomarán de manera unipersonal. Por ejemplo, la inclusión de la materia de inglés en los seis semestres de la Escuela Preparatoria se hizo sin análisis previo y sin contar con las condiciones de infraestructura y de profesores capacitados y se le impuso al Consejo Académico y los profesores tuvieron que aceptar un programa de estudios que no fue diseñado por ellos. De la misma manera, el Rector a través de su proyecto “Universitario Integral” trata de imponer arbitrariamente a los directores y saltando la instancia que debe realizar estos planteamientos; los Consejos Académicos de las facultades, la inclusión de materias de otras áreas para las cuales las facultades no cuentan con la planta docente adecuada y adicionalmente trata de imponer a los profesores que se encarguen de dichas materias, atribuyéndose con ello facultades que por ley orgánica corresponden a los directores de las facultades.
En el plano de las relaciones laborales se vive una situación tensa entre las autoridades universitarias y el sindicato de trabajadores, quienes se quejan de un trato déspota, indigno y de violaciones constantes al contrato colectivo de trabajo. Este ha sido un conflicto que llegó al extremo del estallamiento de la huelga y que tuvo una resolución gracias a la intervención del gobierno estatal y no a la disposición de la rectoría, quien en diversos momentos del conflicto dio muestras de endurecer la negociación. En este campo sobresale la política de becas a estudiantes para que realicen actividades de los trabajadores sindicalizados, aspecto que ha sido duramente cuestionado por los trabajadores afectados.Tenemos dos elementos adicionales que nos llevan a reflexionar sobre lo que viene sucediendo en la Universidad. Uno está en relación a los conflictos con la Comisión Estatal de Derechos Humanos, tanto en el asunto de un aspirante a ingresar a la Preparatoria, como los casos de profesores que no han tenido mayor trascendencia. Cuando los conflictos tienen que trascender del ámbito universitario para que sean organismos externos los que determinen la solución, sugiere que algo no está funcionando del todo bien. En fin, la cosa no está para presumir y sí a reflexionar la conveniencia de reencauzar la actuación de las máximas autoridades de la UAQ, a un verdadero Estado de Derecho y no de… fascismo.
¡Bueno!, al menos esto es lo que yo opino.
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