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miércoles, abril 15, 2015

EQUIDAD EQUIDISTANTE

A todos quienes ya desbordaban algarabía por la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), respecto a designar aspirantes mujeres (por partido)  en 9 de las 18 alcaldías que integran el estado estado de Querétaro, pueden ir guardando sus festejos para mejor ocasión.
En definitiva, los partidos políticos tendrán que cumplir con el citado mandato judicial; sin embargo, más allá de hacer valer el espíritu  de la paridad de género en los cambios de candidatos hombres por mujeres, dicho relevo quedará inscrito como una vacilada más hecha al amparo de las leyes y contraria a la tan llevada y traída paridad entre hombre y mujeres.
Sucede que las candidatas con carácter de "emergentes", saldrán en su mayoría de filias no sólo partidistas, sino que igual de los candidatos relevados. En algunos casos serán las consortes de éstos y en otro más, sus hermanas, o alguna otra integrante de su familia.
Al tiempo de esto, los ahora excandidatos a las distintas presidencias municipales, no quedarán fuera de los delicias del triunfo; claro, siempre y cuando su allegada salga favorecida por los electores el próximo 7 de junio.
Una vez llegado a este punto, la maquinación continúa y, sin más ni más, la presidenta municipal en funciones pedirá licencia al cargo argumentando -seguramente-  motivos personales, y claro, accederá al mismo quien ya desde ahora tenemos conocimiento. La canallada estará hecha y la burla consumada.
Esto deviene de una reglamentación deficiente y con un pobre sustento super-estructural. La paridad de género no debe obedecer a cuestiones impositivas, sino culturales. Tal como declaró en días pasados el presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Querétaro: "la equidad no es lo mismo que igualdad". El sentido de la equidad responde a una igualdad de oportunidades, no a un acceso arbitrario a los cargos públicos sin distingo de capacidades. Y por supuesto que no es que deban ser mayoría los hombres los que asuman estos cargos; de hecho, podrían ser mujeres las que mayormente accedan al poder político.
Analicemos algunos ejemplos que nos ayudarán a colocarnos en perspectiva:
En Estados Unidos de Norteamérica, la Cámara de Representantes la conforman 435 miembros, de los cuales, sólo 80 son mujeres; es decir, 18.4%. En el caso de la Cámara de Senadores del país del norte, 100 son los escaños y de ellos sólo 20 son ocupados por mujeres.
En Argentina, las mujeres accedieron 40% en 2014 a la Cámara de Senadores y 37% a la de Diputados, aun cuando para este país sudamericano existe una ley denominada Ocupación Femenina.
Pero analicemos una situación más avanzada: 
El Parlamento Europeo cuenta con 751 escaños, de los cuales, sólo el 37% son ocupados por mujeres. 
La realidad es que se ha ido avanzando (aunque muy lentamente) en el rubro de la paridad; mas creo que con la dictaminación del TEPJF se dio un paso muy desarticulado y fuera de la realidad. Las mujeres merecen ocupar cargos públicos del más alto nivel; pero no podrá ser la vía legaloide la que equipare las oportunidades entre hombres y mujeres, porque muy paladines de la democracia nos veremos con esta simulación; en tanto siguen permeando las actitudes misoginias y de maltrato hacia las mujeres, lo cual creará una situación discordante: por un lado avanzados en la paridad de género en la política, y por otro, seguimos siendo un país cargado de machismo y de inmensa desigualdad social.

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