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jueves, julio 23, 2015

REDES SOCIALES... LA TRAMPA

Es evidente el cambio registrado en la forma en que la gente se allega de información a raíz del surgimiento de las redes sociales. El posicionamiento de esta herramienta cibernética, ha potencializado el flujo de información y la rapidez de propagación de la misma, al tiempo que, ha evidenciado la carencia de criterio y  ética profesional de la enorme mayoría de medios convencionales que se manejan como un corporativo más de las instituciones públicas y privadas.
En México el 44.4 por ciento de la población de seis años o más  ha declarado ser usuaria de internet (reporte INEGI 2015), y aun cuando representa un porcentaje relativamente menor respecto al total de la población, dichos números han influido en cuestiones importantes en cuando al funcionamiento e incluso permanencia de funcionarios públicos en su cargo y del comportamiento mismo de la ciudadanía, pues por igual en las redes sociales han sido exhibidas conductas inapropiadas de senadores, diputados, policías y el mismo presidente de la República, hasta ciudadanos de a pie y del mismo clero.
Sin embargo, no todo lo que se proyecta en las redes sociales es de carácter social o utilitario. En esta modalidad de comunicación, lo mismo podemos encontrar videos, fotos, comentarios y editoriales, siempre dando pie a un acontecimiento que reviste importancia a un sector de la población.
Si bien es cierto que ahora es más fácil mantenerse informado, también lo es que dicha facilidad de informarse es proporcionalmente inversa a resultar engañados. Esto porque la mayoría de cibernautas carecen de los elementos suficientes que los lleve a identificar cuál y qué cosa de lo que ve en las redes sociales debe ser considerado para elaborar criterios propios.
Con suma frecuencia nos encontramos con personas ávidas de protagonismo que trasladan esta conducta a las redes sociales, y que denotan un profundo desconocimiento acerca del tema que están abordando. Es el caso que éstas mismas personas, resultan ser los referentes de otras más para formarse de sus propios criterios y opiniones, lo cual se convierte en un problema sistemático que termina en una deformación informativa igual o peor que la implementada en los medios de carácter institucional.
Es menester de quienes somos usuarios frecuentes de las redes sociales, tomar con reserva todo lo que vemos o leemos en el formato de información aquí expuesto, pues muchas ocasiones las imágenes y las palabras fuertes, afectan la objetividad con la que debe elaborarse un criterio y hacer eco de comentarios que adolecen de bases y fundamento.

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