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jueves, septiembre 24, 2015

MOVIMIENTOS... ¿SOCIALES?

En la actualidad, los movimientos sociales se han diversificado y desprendido de la lucha de clases que significaba un aspecto netamente economicista. Ahora, lo mismo encontramos movimientos ecologistas, que de equidad de género o, de los derechos respecto a la diversidad sexual.
Sin embargo, muchos de estos movimiento al carecer de estructura ideológica, y al surgir al calor de cierta coyuntura, se transmutan rápidamente de lo social a lo netamente político. Los actores se convierten en los protagonistas y la esencia del movimiento pierde sentido.
Se ha visto que algunos de los liderazgos de estos movimientos adquieren relevancia, legitimidad y posicionamiento ante un sector de la ciudadanía, y eso es aprovechado por los partidos políticos para ser captados y enrolarlos en sus filas, o simplemente usarlos como moneda de cambio en algún proceso electoral.
Además, si bien la atomización de los movimientos sociales ha permitido una defensa más extensa de los derechos civiles y humanos, también esto ha representado que dichas batallas se den en condiciones de mayor desventaja por la debilidad de las causas que se abanderan, no porque no ameriten su defensa, sino porque se hacen de una manera más aislada y por ende, más fácil de controlar, o en su caso, de suprimir.
Los movimientos sociales deben ser interdisciplinarios (o transversales, palabra de moda de los políticos en campaña). En la actualidad, ninguna causa puede estar desligada de otra; por ejemplo, en temas de educación, se entrelaza tanto el medio ambiente como el respeto a la diversidad sexual, o el tema de las adicciones.
El excesivo protagonismo de los dirigentes de estos movimientos, ausencia ideológica y su falta de conocimiento sobre el tema que supuestamente defienden, son algunas de las principales causas que llevan irremediablemente al prematuro fracaso de los movimientos sociales modernos. 
En México el caso es aún más complejo, pues se combate contra una estructura de corrupción de Estado bien cimentada y muy difícil de romper; es por ello que los movimientos sociales, o amplían sus miras de acción, o seguirán consiguiendo magros avances o, en su defecto... muriendo de la inacción...

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